viernes, 9 de noviembre de 2012

La mirada amplia.

          Los ojos del corazón.



Una mañana como cualquier otra, pero ella se sentía diferente estaba más feliz de lo habitual .
Su corazón latía más rápido, el oído se agudizaba y sus ojos abarcaban toda la habitación sin casi mover su cabeza, podía jugar a su favor que tiene quince años y que es viernes. Marcho a estudiar con sonrisa envolvente  y volvió a casa aun más feliz, todos notaban su fantástica vitalidad menos ella que no parecía darse cuenta. Empezó a prepararse para disfrutar de la salida habitual que hace los fines de Semana con sus amigos. Pero definitivamente estaba distinta preguntaba sin razón, cantaba sin desazón y bailaba por el salón, era energía pura.
Solo quien la sentía cerca podía imaginar lo que le estaba sucediendo, alguien como su madre que años atrás se sintió igual y lo recordaba con nostalgia. Ese pellizco en el corazón que te produce la sensación de no saber por que te gusta tanto ver a cierta persona y que hasta su olor te provoca recuerdos infinitamente agradables. Sí!... estaba descubriendo el amor,esos principios que son tan fantásticos y memorables en el recuerdo.
Al fin llegó su momento marchaba con sus amigos y su madre la observaba por el balcón y confirmó su presentimiento, su niña ya no era tan niña estaba experimentando lo mismo que ella sintió años atrás y sabia que aunque fuera por poco tiempo, ahora mismo era la persona más feliz del mundo y eso le producía también a ella una inmensa felicidad y así es como deberíamos de sentirnos la mayor parte del tiempo, pero nuestra naturaleza lo hace imposible,así que haciendo uso de buena cautela vamos a disfrutar de estos momentos de felicidad sean propios o ajenos, que también sirven.



Un beso para todas las mamas que algún día verán como sus niñas empiezan a soñar despiertas.

1 comentario:

  1. Lo único que deseo es que sea un paseo por las nubes,pero que nunca te llueva.

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