La verdad de la soledad.
Cuando el tiempo pasa y no eres imprescindible a los que te rodean te hacen sentir sola, tu opinión deja de tener importancia y no cuentan contigo. Quizás no lo hagan con conocimiento del dolor causante pero este es sensiblemente cruel. No haces ver como te sientes lo tapas con sonrisas dañinas para el alma, cada vez que finges estar bien más daño sientes y tu corazón se endurece hasta tal punto de devolver ese dolor a quienes de forma inconsciente te lo provocan y poco a poco tu alma se convierte en la guarida del mal, una vez llegados a este caso es difícil tornar a atrás, solo buscas que te compensen por la soledad infringida que injusta vive contigo.
Te das cuenta que la gente que te rodea fuera de tu familia no son más que conocidos que un día se hicieron pasar por amigos, ellos engordan con tu dolor y sus faces se transforman en lo realmente son, gentes feas por dentro que sin más a ti no te da consuelo.
Refugiada aún más en tu familia que ante esa soledad te sabes querida vives para ese momento a llegar en que seas necesitada y durante un breve espacio de tiempo no te sientas sola.
Esperas ese momento en que un giro inesperado te haga ver un futuro lleno de contrastes, en el que quizás con menos personas estés completamente rodea de buenas sensaciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario