Las marcas de la vida están en sus manos y éstas a su vez, son su vida misma.
Frágiles y arrugadas por el paso del tiempo.
Hoy no tiene nadie quien le acaricie y
son sus manos las que se pasean por
su rostro. Es un grito mudo de necesitar afecto y sus manos las que palpan las arrugas en su cara ...sólo le pide al destino un deseo y es que sea benévolo en su llevada.
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