martes, 14 de mayo de 2013

La vida y el agua.

Se escurre de entre las manos.


Levantó como cada mañana y se dirigió a asearse, abrió el grifo y puso sus manos bajo el agua y quedo pensando que lo que sus ojos miraban le recordaba a esa sensación que percibía tan a menudo, no podía dejar de observar como se escurría el agua de entre sus dedos, cada vez se agudizaba más esa sensación que le intranquilizaba, agachó su cara y la refresco con el agua que iba quedando en sus manos, respiró con fuerza y mirándose al espejo volvió a llevar sus manos a la cara ya sin agua, y se dijo a si mismo "con que era esto....", acababa de percatarse que se le consumía su tiempo, que se le escapaba de entre los dedos como el agua que seguía su curso y no le esperaba, pensó si cierro el grifo.... el agua no sigue, pero cuanta gente hay abriendo grifos y entonces decidió avanzar con ella, qué no dejarse arrastrar, había que tener claro el concepto, retrocedió a su habitación, sentó al borde de su cama y puso en orden sus ideas, habiendo entendido lo que el agua le enseño se sintió más lleno y con ganas, e incluso se volvió a mirar al espejo y ya se veía mejor... se apreciaba un mejor aspecto físico, terminó de prepararse y se encaminó a su vida en el trabajo, esa mañana sus saludos eran correspondidos y se expresaba con alegría. Su vida era la misma pero le parecía mejor, sin darse cuenta ya había empezado a cambiarla, ya que la vida somos nosotros y es en nuestro interior donde debemos despertar para cambiar, para que así cuando el agua se nos escape de entre los dedos de las manos, siempre tengamos un lugar donde ir refrescarnos en ella.


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