domingo, 21 de julio de 2013

A tras luz.

Un cuento para el recuerdo.

Ella no podía imaginar que alguien pudiera querer tanto a otro ser..., entonces se limitaba a mirar y soñar, observaba su silueta dibujada ante la claridad de la ventana, podía incluso ver los vellos de su piel y la suave brisa le acercaba su aroma, se conformaba con tenderse a su lado pues él había perdido su lucidez por lo cual no podía responderla como ella quisiera..., a su lado había un niño encerrado en el cuerpo de un adulto y sin capacidad de recordar...difícil situación. 
Ella pensaba en el mañana si no podía estar con él, quién le cuidaría, cuánto tiempo les quedaba y se le derramó una lagrima, una.... sólo una y el la sintió caer sobre su brazo pues ella reposaba su cabeza en él, el se giro la miro le secó la lagrima la beso y le susurró no estés triste si tu faltas yo faltaré contigo pues el olvido es la peor de las muertes. Entonces comprendió que debía disfrutar de cada momento que la lucidez les regalara sin pensar en nada más, vivir cada momento y aceptar las diferentes situaciones que se les presentara y así ella le sonrió y todo el amor de los dos impregnó la habitación. 
Y si puedes... hasta mañana corazón.


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