jueves, 22 de agosto de 2013

En tiempo real.

Hoy.

El tiempo va pasando y un día ante las adversidades te paras te analizas, tú, la familia, las amistades, situaciones, la vida en general y ahí es cuando ves si has vivido o no y si has aprendido o no y cuanto más nos queda por aprender,en estas circunstancias es cuando más aprendemos. Lo más difícil es dejar aun lado los miedos a no tener tiempo de disfrutar la vida.
Las personas somos seres independientes de emociones compartidas y como tal deberíamos aprender a vivir no debemos depender de la pareja, hijos o amistades ya que tienen sus propias vidas de la cual formamos parte pero no somos imprescindibles, que cada uno tenga su propio espacio y viva sus emociones nos hace más fuertes evitando así la dependencia de otros, no hay que confundir esto con pedir ayuda, la comunicación de nuestras necesidades es básico para la vida, si nos educamos desde pequeñitos como seres independientes luego a lo largo de la vida nos irá mejor, no crearemos ansiedades en los que nos rodean y afrontaremos las situaciones de la vida con una cierta normalidad ya que los sentimientos mandan ante las emociones. Los vínculos de unión son muy buenos respetando siempre el lugar que nos corresponde en ellos, así un padre y una madre ejercerán como éstos, educando a sus hijos en los valores establecidos en la familia, dejandoles tener su propia voz, sabiendo que el día de mañana formaran sus propias familias.
Todo somos uno en los momentos críticos de la vida, incluido amigos, pero cuando esto se normaliza volvemos a ser uno y es lo que debemos aprender....al final solo quedamos nosotros y cuanto más nos cuidemos y nos queramos más fuertes seremos, sentiremos la felicidad en las pequeñas cosas que nos rodean y en las situaciones compartidas con los demás.
Comprender que todos y cada uno somos independientes no es fácil ¿qué padres tienen la fuerza de dejar caer a sus hijos? sabiendo ellos por su experiencia como evitar la caída, sabemos que lo mejor es que caigan y ellos solos se levanten pero tememos sus heridas y tendemos a evitar su sufrimiento, cuando en realidad estamos retrasando el golpe, afortunados aquellos que no tengan golpes, vamos ha dejarnos tropezar para aprender a levantar y una vez tropezados demos nuestra ayuda para curar las heridas, por que al final todos vamos ha tropezar y necesitaremos de otros para levantar y una vez en pie ya caminaremos solos otras vez.
Y ahora voy a aprovechar lo que tengo en tiempo real, voy a vivir todo, disfrutar de los momentos y de quienes me rodean intentando no mirar más allá, si quieres me acompañas.... pero se que yo sola he de hacer mi vida.




Un abrazo para todos los que pasáis por aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario