Hay veces que te sientes tan mal, que no quieres reconocer el por qué, ya te sientes lo suficientemente mal que no quieres ni decírtelo a ti mismo. Quieres buscar un punto de apoyo, pero los que antes te valían ahora no te sirven y es cuando más aún te das cuenta de que te estas engañando a ti mismo. Sabes que tienes que cambiar tú modo de vida, pero estás solo, los demás tienen sus propias luchas.
Necesitas hablar con alguien para que te aconseje y no es fácil encontrar a la persona adecuada y si crees que la tienes....¿cómo empezar? Y tú tiempo y voluntad pasan y estás igual encerrado en tú coraza y simulando estar bien, deseando estar a solas contigo mismo para ser tú, para soñar y para llorar.
Curioso es el ser humano... que necesitamos hundirnos ayudando uno mismo a ese tocar fondo, para poder encontrar la fuerza de empuje hacia la salida. Así que llora... hundete en tús lágrimas, hasta que consigas la energía no sólo para mantenerte a flote sino para salir del agua, secarte, y vestirte de una nueva persona que no necesite máscaras para vivir y disfrutar.
Y no te preocupes si hoy no vas a poder llorar, aunque estés tan mal, ésto viene solo no se le puede llamar y cuando llegue no tengas miedo a llorar. ¿Quién fue el tonto que digo que lloraban los débiles? Lloran los fuertes, los que no tienen miedo a enfrentar su verdad para conseguir salir a una vida mejor. Pero no sueltes nunca tús lágrimas delante de quién no las merece. Por eso están los malos de corazón que se hacen fuertes a costa de las lágrimas de otros.
Cuando ves aparecer las lágrimas es que tú fuerza empezó a despertar y no es más que el sudor de su esfuerzo.. así que.. ¡ hazle sudar!
Concedete el derecho a llorar.
viernes, 18 de octubre de 2013
El poder de las lágrimas.
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