Parada ante el escaparate de aquella librería llenaba su interior con sólo leer títulos de amor, de aquellos fantásticos libros que observaba entre su propio reflejo en el cristal.
Él, sutilmente le acariciaba como sin querer, pero ella aún se sentía perdida relevada a un segundo puesto, no sentía complicidad en su sonrisa, sus abrazos no le calmaban y sus besos no le sosegaban.
Ella quería volar como en sus sueños y sentir ese pellizco interior que le hacía estar tan viva aún estando dormida.
Aveces se creía cobarde por no agarrarse a lo fácil y dejarse llevar, ni siquiera una vez se lo permitió, ella quería ser siempre consciente de lo vivido para no pasar de puntillas y tener un vago recuerdo. La realidad era dura...estaba tan segura de que nunca fue realmente amada que no podía perdonarse a sí misma y ahora no era capaz de creer en el amor de nadie. Se decía a sí misma " si no amaron un cuerpo joven y bello.. " ahora que su piel no era tersa y su mirada no brillaba quién la iba a amar.
Quizás ahora la amaban pero ya perdió la ilusión y la fuerza de la juventud y no podía evitar llorar por ello. Quería tenerlo todo, el pellizco en el estómago, las mariposas en la barriga, el sexo con pasión, el brillo en los ojos, en definitiva la ilusión... esa que nos mueve cada día aún sin saber el porqué.
Ella miraba a quién decía amarla y sentía que él era su mundo, entonces... ¿por qué no se sentía completa?, quizás ahora era ella quién no sabía amar.
martes, 22 de octubre de 2013
En la librería del corazón.
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