El hombre, corrompido en su tormento por el ansia de poder se morderá a sí mismo, envenenándose de mal y perdiendo cualquier atisbo de humanidad.
En lo más profundo del caos, el hombre, enfermo de poder, de envidia y de pura maldad, matará a sus semejantes sin el más mínimo pudor.
Así, sin conciencia, se destrozaban los unos a los otros y se masacraban. Destrozan ciudades, envenenan sus aguas y matan a sus semejantes, dejando tras de sí más que dolor y destrucción.
El mundo como se había conocido en su máximo esplendor, solo será un recuerdo de los más ancianos, que contarán historias hechas leyendas a oídos de los jóvenes e incultos sembradores de la barbarie.
Un mundo sin empatía, sin amor, sin apego a otro ser humano, pronto dejará de ser mundo, para pasar a ser la más enorme de las prisiones conocidas, donde ni bosques ni mares consuelan a tan insufribles inquilinos, pobres ciegos e ignorantes que terminarán por destruir sus últimos respiros con la ira de un fuego abrasador.
Qué fue del valor humano, de su inteligencia, de su fuerza, de su adaptación y su superación, qué...
Debemos empezar de cero, aprender todo en mucho tiempo y para entonces .....
Quedaremos alguno?
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