martes, 29 de septiembre de 2015

Y de repente, tú.

Los días pasan presos, 
por los deseos de tenerte. 
Los recuerdos se estremecen, 
si cierro los ojos para verte. 
Mis labios palidecen, 
están fríos e inertes, 
no hay quien los bese. 
Se me escapan suspiros, 
que se elevan hasta el cielo 
y que gritan en silencio como te quiero. 
La rabia araña mi alma, 
no hubo despedida y quedé perdida. 
Los días pasan presos y aun espero tu regreso. 
Y de repente tú, 
tú te has ido pero no has caído en el olvido. 
Y se me escapa un te quiero, 
con la mirada en el cielo 
y con el alma perdida y sin regreso. 
Y de repente, 
los días andan presos viviendo en el recuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario