por los deseos de tenerte.
Los recuerdos se estremecen,
si cierro los ojos para verte.
Mis labios palidecen,
están fríos e inertes,
no hay quien los bese.
Se me escapan suspiros,
que se elevan hasta el cielo
y que gritan en silencio como te quiero.
La rabia araña mi alma,
no hubo despedida y quedé perdida.
Los días pasan presos y aun espero tu regreso.
Y de repente tú,
tú te has ido pero no has caído en el olvido.
Y se me escapa un te quiero,
con la mirada en el cielo
y con el alma perdida y sin regreso.
Y de repente,
los días andan presos viviendo en el recuerdo.
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