miércoles, 21 de mayo de 2014

Camino y colores.

Habiendo estado toda la vida andando con bastones, llegó el momento de caminar sin apoyos, que no solo.
Cambió los bastones por unas botas de colores y cada vez que las miraba sonreía.
El miedo quiso unirse al momento, pero lo aprendido se hizo fuerte y venció. Se reforzaba su autoestima en cada paso firme y sonreía al verse capaz de caminar junto a los suyos, sin más apoyo que su compañía.
Y...  pasaría el día y llegaría la noche, entre sus sábanas dormía con una nueva sensación, la de libertad.
Al despertar, sus miedos querían hacer acto de presencia y recordarle coger sus bastones, ¡pero no!....él posaba su pie firme en el suelo y aunque sus rodillas eran temblorosas, sus manos no, se ayudaba en lo más cercano y...  ¡adelante!, paso firme y hacer camino.
Su vida recomenzo el día que abandonó los bastones, le gustaba tanto caminar sin ellos que lucharía toda la vida por ser tan feliz, como era en ese momento.
Era curioso, pensaba si mismo, ahora que caminaba sin apoyos, estaba más acompañado que nunca, ahora no había soledad, ahora había momentos para reflexionar y retomar caminos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario