domingo, 25 de mayo de 2014

La coraza dulce.

Se harto de soportar aquel rugido frío, que como pequeñas lanzas cortaban su cara, cuando salían de aquella boca que un vez amó.
Dobló sus rodillas, desató los cordones de sus zapatillas y erguiéndose  en sí, quitándose una y luego otra, puso sus pies descalzos sobre la húmeda arena y el aire frío del mar hizo lo demás.
Se despojó de lo que más quería, su fragilidad que le hacía invencible, se hizo fuerte ante el y empezó a perder la batalla pero a ganar confianza en si misma, ya no más haría lo que no quería y aunque llorara sus  sonrisas serán más profundas, de esas que dejan surco y recuerdo, ahora no tendrá la protección de la dulzura pero si, la defensa de su fortaleza como mujer libre.
Le podía el sentimiento del amor, pero sería difícil que alguien a su altura le encontrara, pocos hombres sabios se había encontrado, en cambio si que se topó con mucho listo cobarde, del que se asusta ante una mujer completa y ella ya tenía la lección aprendida, no se enredaría mas en unas palabras vacías de hechos y bonitas al oído.
Decisión, ganas, belleza y la combinación perfecta entre fuerza y dulzura es lo que desprende ésta mujer inteligente y sobre todo libre, que busca un compañero porque aún cree se puede querer desde la libertad.



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