miércoles, 23 de julio de 2014

Grito mudo.

Aveces es necesario gritar al viento, para que nuestros miedos viajen lejos con él. Pero un nudo en la garganta no te deja hacerlo y te ahoga más, intentas tragar saliva y no puedes, tu sensacion de ansiedad aumenta... quieres gritar y no puedes, te tocas el cuello, cierras los ojos y piensas... Si grito pensarán que estoy loca, menos mal que no grité. Nos conformamos y a duras penas nos tragamos nuestro grito que se convierte en la carcoma interior de nuestro yo. Quizás desde pequeños nos deberían enseñar a gritar, sin miedo al que diran y así de vez en cuando todos soltariamos un grito fuerte y seco que nos ayudaría a rebajar tensiones. Un cariño muy especial para los gritos mudos que luchan por salir a volar.

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