Caminaré descalza por los sin sabores de tu piel, recordaré cual momento efímero agradable del ayer, me miraré en tus pupilas y en tu aliento me desvaneceré. Solo así alcanzaré a regalarte mi perdón, porque mi alma hace tiempo que a ti se entregó.
Somos corazones errantes por la espesa nube del deseo, fuego de un sexo abrasador insatisfecho que perdona bajo la sospecha del deseo, deseos de un amor dormido y mudo que vive en el recuerdo.
lunes, 13 de julio de 2015
Recuerdos dormidos.
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