viernes, 1 de noviembre de 2013

A su hermana.

Así lo recordaba.
Solo contaba 5 años, tenía la vida por descubrir,  jugaba con muñecas y se divertía con otros niños. Acompañada de su madre y hermana mayor paseaban,  mientras ella de entretenía saltando de color en color las losetas de la acera,  era la inocencia más fiel a la edad,  tanto que su hermana mayor que ya contaba con 20 años le decía a su madre: "déjala que juegue, ¿quién sabe que le deparará la vida? ", la menor lo escucho,  cosa que no entendió pero grabó en su memoria y hoy sonríe al recordar y entender cuanto amor había en esas palabras. Hasta llegar a comprender aquellas palabras tuvo que vivir distintas experiencias, pero siempre se sintió arropada, sabía que había sido muy afortunada.
Quizás por ése amor recibido,  ella era transparente como el agua e inquieta como una cascada y de ella se adivinaba la felicidad en el brillo de sus ojos.
Pero que no llame a equívoco ésto narrado,  ella sufrió y luchó como muchos, escondió penas y llantos y tambien hubo quien le robó el sueño, sin embargo sabía con quién podia contar y eso fue gracias al amor recibido por su pequeña familia desestructurada pero muy cimentada por el amor entre ellos.

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