Cuando el interior habla.
No miento en lo que cuento, fue solo un momento y te colaste bien adentro. Sin permiso, sin motivo, sin porque, te empecé a querer.
Fue cruzar una mirada y ya estaba enamorada, todo mi cuerpo temblaba, y la sin razón me llevaba.
Ya estaba perdida, yo de ti dependía, era cuestión de dos y mi corazón perdió el control.
Ay de mí!
Alma que loca volaba y tú solo calmabas, cuerpos que se amaban y alientos que susurraban, que se hablaban al oído historias de futuro, ilusiones fomentadas por malas historias pasadas que solo con nuestra unión de borraban.
Y me traias la calma, estabilidad en el alma, futuros enlazados pero no enrredados.
Siendo dos fuimos uno y siendo uno somos cuatro, fusiones multiplicadas en personas amadas.
Cuanto tiempo vivido y cuanto aprendido, tropiezos, caídas y levantadas aún mas arriba.
Hay algo que no se puede explicar, que dura en el tiempo y no se puede borrar, ésto es de verdad y no se va a estropear.
Y dentro de mí hay un grito silencioso aveces miedoso que repite temeroso...
No me robes la calma, no! No me robes mi alma.
30 de noviembre de cualquier año.
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