viernes, 15 de noviembre de 2013

Solo somos una gota entre tanto mar.

          La vista en el horizonte.
Lo que llegaba  a su mente era una imagen preciosa de montes y el mar al fondo, pero se daba cuenta de que no le hacía sentir como otras veces. En otras ocasiones le provocaba la necesidad de respirar con fuerza y llenar sus pulmones de aire y energía. En esta ocasión pensó....¿ qué ocurriría sí cerrara los ojos y no respirara? ,....  se entristecio porque vio como su mirada se perdía en el vacío y no ocurría nada, se dio cuenta de que  aquella maravillosa vista seguiría alli y la única que perdería sería ella,  que no volveria a verla nunca más. 
Quería reaccionar y no podía, estaba abatida y sin ánimos de lucha, se preguntaba si alguien la echaría de menos si ella se fuera.
Todo en su cabeza era desorden y confusión.
A ratos pensaba en sus hijos y entraba en aparente normalidad, nunca delante de ellos se dejó dominar por éste mal.
Quiere sentirse plena y segura pero no sabe porque no lo consigue, o mejor dicho se miente a si misma si sabe porque, está no era la vida que ella soñaba con llevar y la persona que le acompaña no cumple con las expectativas que ella creía que tenía para hacerla sentir mujer.
La mayoría de las mujeres quedan coartadas y limitadas a criar sus hijos y pocas tienen el coraje de luchar por lo que ellas quieren y lo que les hace feliz, entran en una espiral de autodestrucción que cada vez las hunden más, de ahí esa mirada perdida en el horizonte, buscando encontrar lo que nunca perdieron por que no lo realizaron y sueñan despiertas mirando fijamente la delgada línea que separa su realidad del lejano pero visible horizonte.

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