Uno no puede obligarse a dormir cuando el corazón palpita, ojos que cerrados miran al alma y necesitados de luz, miran parpadeantes al oscuro vacío, buscando el reflejo de los ojos del que ama.
El tic tac del reloj consume los segudos de tu respiración que lentamente languidece consumiendo los minutos y pareces apagarte y es cuando refresca tus pulmones el suave aroma de su insinuante perfume, que de forma estratégica puso para tenerte a su merced.
Tus párpados que casi vencidos se vuelven a levantar y el ritmo de tu canción favorita vuelve en tu interior a sonar, vaivenes que el sueño no puede domar y es que al sueño no le podemos obligar.
domingo, 8 de junio de 2014
Ella duerme.
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