Cuando la noche se abre camino entre las llamas de la sin razón, dos corazónes arden y se consumen de amor.
Las estrellas sudan ardor y el brillo de la luna se desvanece entre pasión.
Las brasas crujen entre gemidos de amor y los corazones palpitan galopantes, ante la insistencia del silencio.
Cuerpos desnudos que entre cenizas llegan al amanecer y despiden a la noche que insiste en volver.
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