martes, 24 de junio de 2014

Penumbra.

Ansiando el momento de volver a tenerte, me sumergí en mis recuerdos, esos que me mantenían despierta toda la noche.
El perfilado contorno de tu cuerpo se alía con la penumbra, dando lugar a la justa insinuación, no puedo más la ansiedad se apodera de mí, me lanzo cual fiera, mis labios amortiguan la necesidad de devorarte, mi lengua pasea libremente por las estancias de tu cuerpo y mis pechos se excitan junto a los tuyos.
Estos cuerpos sucumben al latido inferior que habita entre muslos y que acompasados,  siguen un ritmo constante de intensidad variable que los eleva al máximo placer, para decaer exhaustos,  en el más absoluto estado de ensoñación. Con las manos entrelazadas acogeremos a la mañana y reavivados por nuestros recuerdos ansiaremos el momento de volver a tenernos.

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