Quiero que me tomes en la noche, hazme tuya sin reparos, que me abandone la cordura en una noche de caricias, que me doblegues con tú fuerza, sabes bien que soy hembra salvaje, hazme morder la almohada y que me ancle a mis sábanas para no caer al vacío. Quiero verte perder la mirada, cuando el deseo de paso al placer. Que tús manos torneras de mi cuerpo, me hagan perderme en el infinito, que tu lengua juguetona me haga estremecer y que nuestros gemidos despierten a la luna, que abrumada, observará con recelo tras la cortina de la ventana.
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