Aveces, cuando mis recuerdos miran atrás tengo miedo. Me veo tan sola en ese gran sillón y tú ahí, estando sin estar. Periplos de una vida en común llenos de derrotas y soledades, llenos de lucha que no fue corta y de insistencia muy grande. Pero este miedo no es malo.
Es la fuerza que me viene a visitar, es el empuje para seguir cambiando, para no dejar dormido el amor en un sillón.
El viene para despertarnos del letargo y caminar juntos hacia esa cama donde el miedo se va en cuanto entra el amor.
Noches vacías de sillón o cama llena de amor....
lunes, 5 de octubre de 2015
Cama o sillón
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