La verdad camina lenta pero segura, dejando constancia de sus hechos en sus profundas huellas. Tan hondas como un socavón del que intentas salir, dejándote uñas y piel en cada salto que pegas para remontarlo. Aprendiendo en cada golpe ves sobrevolar la mentira, la conoces sabes que no perderá oportunidad, es lista y sabe de quien alimentarse para sobrevivir.
Todos aprendemos algo de otros, pero sólo el inteligente llega a la meta. Es hora de poner en practica lo aprendido de disfrutar del camino y de no tener prisa por llegar. Seamos como la verdad, tengamos paso firme y seguro aunque tardemos en llegar.
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