Es tiempo de dar y compartir.
¿Quién lloró por una historia compartida? ....
¿Quién no?
Que difícil es empatizar de corazón con el vecino... Nosotros tenemos problemas, el vecino lo que tiene son ganas de protagonismo.
Nos atraen las historias sin caras reales, para así moldearlas a nuestro antojo, encambio a las que le ponemos cara, si no nos toca directamente ni la escuchamos.
Compañeros de trabajo, vecinos, a los que vemos a diario, son para nosotros como almas vacías, que ni sienten ni padecen, somos nosotros los únicos con el don del sufrimiento, pobre ilusos que somos. Encarnamos la vanidad y somos el reflejo del que dirán y así sin más, somos incapaces de meternos en los zapatos de otro.
Deberíamos ser solidarios de corazón todo el año, pero nos es tarea pendiente.... ya que somos incapaces de serlo durante el año, seámoslo en éstas fechas que nos tocan a la puerta.
Abramos nuestro corazón en Navidad y compartamos nuestra comprensión, regalemos una sonrisa a quien nos da su confianza, un abrazo a quien tiene el alma rota y un beso a quien te mira con ojos brillantes y no dudes en compartir con aquel que sabes que no tiene, dar compañía es compartir lo mejor de nosotros, con el que está solo.
Dar un soplo de alegría es tan fácil como intentarlo.
Felices fiestas a todos los que estáis siempre por aquí.
sábado, 21 de diciembre de 2013
En los zapatos de un extraño.
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