Planear un futuro no es acertado, la vida como tal, nos tiene reservada muchas sorpresas, unas buenas y otras de fuerza y pañuelo.
Con sólo catorce años conoció al que creía sería el gran amor de su vida.
Y se despojó de su niñez y se entregó a él como mujer. Soñó con una vida plena y llena de felicidad y más pronto que tarde descubrió que en realidad había cerrado con doble cerradura la puerta de su pequeña carcel.
Dedicaba su vida al cuidado de sus hijos, educación, alimentación ...y ha hacerles sentir los niños más felices del mundo y así apartarlos de una realidad dura e incomprensible.
Se convirtió en una mujer menuda y frágil, sus fuerzas mermaban tras soportar a diario los insultos y gritos que le regalaba su lobo con piel de cordero.
Se maquillaba con asiduidad para así disimular golpes y marcas de supuestas caídas fortuitas.
Mientras los hijos fueron pequeños disfrutó de una relativa libertad, amparada en la compañía forzosa de sus hijos, cuando éstos crecieron comenzó su maldita soledad, los hijos volaban solos y ella perdió las llaves de sus cerraduras.
En su soledad soñaba e imaginaba su vida, aquella que dibujó cuando era una niña y que perdió por enamorarse de la persona errónea. La soledad la ahogaba y su verdugo la pisaba, un día casi sin aliento se hizo fuerte y el mundo tembló a sus pies.
Sacó coraje de sus flaquezas y le pidió que cambiase, si no la perdería y mofándose le contestó ....lo tomas o lo dejas. Se sentía seguro de si mismo, ella dependía de el económicamente, de eso se encargó bien ...la eligió niña para domarla a su manera.
Mientras, el tiempo pasaba y la soledad se convertía en su fiel compañera, aumentaba a tal punto de estar sola, aún rodeada de gente. Su vida se volvió oscura no había ilusión en ella y su juventud se marchaba a pasos agigantados. Un dia mirándose en el espejo quiso remediar lo que su carcelero le robó, se puso bien guapa y marchó a pasear. ¡Ahí estába su segunda oportunidad! ...sin buscarla, la vino a rescatar. El miedo la frenaba, el temor más la ahogaba, pero su corazón nuevamente palpitaba, su soledad a ratos se marchaba y daba paso a la fuerza y el valor.
Ella fue honesta con el padre de sus hijos, le confirmó su decepción como mujer y que empezaba a sentir amor por otro hombre. Todavía era algo efímero, pero ese poco a ella le hacía sentir viva.
Su carcelero perdía la razón con sólo imaginarla con otro hombre y ocurrió lo que temía, la golpeó lleno de ira, mientras ella se despedía de su vida. Curiosa es la mente, de repente dejó de golpearla y solo dijo, te disfruto otro hombre ya nunca podré mirarte igual.
Brotó en el un sentimiento distinto, de repulsa.
Se marchó para no regresar nunca a su lado, si contactó con sus hijos pero ella quedó libre. El desprecio y la repulsa de el hacia ella, no era más que alas de libertad para ella y así escapar más y más rápido de su maldita soledad.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Mi maldita soledad.
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