lunes, 23 de diciembre de 2013

Pasión.

La cama está deshecha.
Despojó le de su niñez, brusca y prematuramente, el la embauco.... susurandole al oído palabras de amor.
Ella perdía la razón, su cuerpo exalaba amor y su boca el refrescante camino de la pasión.
Tortura de amor que envuelve a dos, te rozas, te hierves, te gozas, te mojas.
El es fuerza, seguridad, hambre, guía, camino hacia extais cuando embarga la pasión.
Y somos dos, pero habemos uno. Nuestra esencia se huele, el olor ordena, la mente ejecuta y los cuerpos disfrutan.
Y sientes que no, y sientes que sí y no hay nada más allá que pueda importar.
Solo importa el momento, tú aliento, tú susurro.... ese quejido de amor que satisface a dos y que nos envuelve en el colchón.
Y domados por el deseo y zarandeados por el desenfreno, nos amamos, nos queremos, nos disfrutamos.
Bebiendo de tús labios, bañandome en tú boca, siento como me tocas,
y cerrando los ojos te recuerdo, y me recreo en el momento... , en que te entregué mi cuerpo porque sentí tú aliento, mientras susurrabas caprichoso, lo que de mí te creaba antojo.

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