Le gusta el invierno, salir a pasear le resulta de lo mejor de la vida, sentir el aire frío en su piel le da energia, observar el mar le regala felicidad.
Tiene un don especial, su sonrisa es contagiosa y regala simpatíca por donde quiera que va.
Es fácil enamorarse de ella y así fue lo que ocurrió, aquel extraño para ella le confesó que a diario necesitaba verla para ser feliz.
Ella sorprendida.. le dijo que la alagaba, pero el quería más, la quería para él, ella le explicó que tenía marido e hijos y que era muy feliz,
el sonrió....
Y le dijo en tono dulce, muy dulce
no! .. tú aún no sabes lo que es ser feliz, no sabes que es que te amen por entera y yo haré que lo conozcas.
Ella marchó sorprendida sin dar valor a lo ocurrido. A la mañana siguiente le volvió a ver y simplemente el la saludó afablemente, ella le sonrió y siguió su paseo pero recordó las palabras que el le dijo el día anterior.
Al día siguiente volvió a ocurrir lo mismo y ella volvió a recordar las palabras de aquel hombre y así mañana tras mañana.
Ella se sorprende porque día a día no le siente como un extraño y curiosamente ella siente que el forma parte de su vida y no quiere que sea así, se siente traicionera con los sentimientos hacia su marido y se repite a ella misma que es feliz, pero cada mañana sale a pasear pensando en que verá a su extraño favorito, aquél que una mañana la hizo pensar y transformar su realidad.
Cada mañana se convertía en lo mejor del día, los saludos se alargaban, se sentaban en un banco a charlar y día a día se acercaban más.
El es paciente... muy paciente y mide sus palabras no la quiere asustar, sabe que ella puede marchar para no volver más, al fin y al cabo es el quien la quiere robar y ella tiene a donde escapar.
Cada día el la siente más suya, sufre cuando se separan, ella tiene un hogar. Alimenta su deseo con su recuerdo y la piensa el resto del día, la ama en su mente con tanta fuerza que casi la toca, siente volverse loco de amor. Su deseo por ella se hace imperativo y la busca el resto del día.
Ella siente miedos, cuando le ve fuera de sus mañanas, pero no identifica realmente a que tiene miedo, a la situación, por su marido o a sus verdaderos sentimientos.
Y un día como los anteriores ocurrió lo inevitable, se besaron, ella se desmoronó, era cierto nadie le había besado así y deseaba que el la amara.
Ella se lo pidió, por fin el cumplió y le enseñó lo que era el amor.
Y haciendo acopio de un infinito valor seguirán viéndose cada mañana, cada tarde y cada noche, regalandose el uno al otro altas dosis de amor.
jueves, 30 de enero de 2014
La espera paciente.
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