Y que hablen de mí las que tienen que callar, que murmuren a mi paso, que entretengan sus tristes vidas y que afilen sus malas lenguas, que a mí nada de eso me daña, qué hice yo que ellas no desearan, las herí de sangre....
Vivan las lenguas de doble filo, las viperinas y las sanguinas, que gracias a ellas yo más fuerte y más indiferente.
Y me digo yo ...que sigan hablando de mí aunque sea para mal, eso significa que sigo viva y que no paso desapercibida, porque pasar y no dejar huella es como no haber venido nunca.
martes, 6 de octubre de 2015
Malas lenguas
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Puras envidiosas
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